Comentando el libro La conspiración lunar ¡vaya timo! de Eugenio Fernández Aguilar, los bulos y mitos urbanos (caray, con la de pruebas y evidencias que existen, y la de gente que "cree" que no estuvimos en la Luna en 1969), David ByN en su Cuaderno de bitácora estelar hace un apunte acerca de estos temas que me parece interesante:
"Ciertamente, es más fácil creer que pensar. Es más fácil aceptar juicios de valor predigeridos que analizar y realizar una crítica de la realidad, que exige tiempo y preparación. Tal vez por ello más gente acepta mitos urbanos y otras patrañas inverosímiles como realidades, y crea que la ciencia es algo parecido a la magia.
En cierta medida, estamos volviendo a la relación que tenía el hombre del medioevo con su entorno: maravillado por la naturaleza, pero ignorante sobre cómo funciona. Siempre con un tinte de miedo."
Razón tenía Carl Sagan cuando dijo aquello de...
"Vivimos en una sociedad profundamente dependiente de la ciencia y la tecnología y en la que nadie sabe nada de estos temas. Ello constituye una fórmula segura para el desastre."
Por si hay quien cree que los primeros viajes tripulados a la Luna, realizados entre 1968 y 1972, pudieron ser falsificados por la NASA para ganar la carrera espacial mantenida con la Unión Soviética y, de paso, asombrar al mundo entero; dejo aquí un montón de enlaces que tal vez no ha visto nunca para que, al menos, pueda tener más información y no continuar inmerso en esa "Edad Media" a la que se refería David:
En este blog:
Sobre los viajes a la Luna:
- Editorial Laetoli. Colección ¡Vaya Timo!
- Ciencia en el siglo XXI. El ridículo de la conspiración lunar
- Magonia. Pruebas lunares
- El beso de la Luna. La mayor aventura de la historia
- NASA. Apollo Lunar Surface Journal
- NASA. El LRO y las misiones Apollo
- Lunar Reconnaissance Orbiter Camera
- Imagen ampliable del Apollo XI
- NASA. La misión Apollo
- Wikipedia. Programa Apolo
- Wikipedia. "1984", por George Orwell
- CBE. Estuvimos en la Luna
- CBE. El Hombre sobre la Luna: las evidencias desde el "Lunar Reconnaissance Orbiter"
- CBE. Las razones para seguir
- CBE. Newton, el esoterismo y los medios de comunicación
- CBE. ¿Cómo se crean los mitos de la pseudo-ciencia? El caso de las "caras" de Marte al descubierto
- CBE. Antropólogos, misioneros, mitos y falsarios: El caso de Sirio, las enanas blancas y los Dogon
No olvides visitar:
- Cuaderno de bitácora estelar
- Ciencia en el siglo XXI
- ...y por qué no, Astro Noticias







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Lo único que ha aprendido usted de mi insistencia en que hay un dragón en mi garaje es que estoy mal de la cabeza. Se preguntará, si no se puede aplicar ninguna prueba física, qué fue lo que me convenció. La posibilidad de que fuera un sueño o alucinación entraría ciertamente en su pensamiento. Pero entonces ¿por qué hablo tan en serio? A lo mejor necesito ayuda. Como mínimo, puede ser que haya infravalorado la falibilidad humana.
Imaginemos que, a pesar de que ninguna de las pruebas ha tenido éxito, usted desea mostrarse escrupulosamente abierto. En consecuencia, no rechaza de inmediato la idea de que haya un dragón que escupe fuego por la boca en mi garaje. Simplemente, la deja en suspenso. La prueba actual está francamente en contra pero, si surge algún nuevo dato, está dispuesto a examinarlo a ver si le convence. Seguramente es poco razonable por mi parte ofenderme porque no me cree; o criticarle por ser un pesado poco imaginativo... simplemente porque usted pronunció el veredicto escocés de "no demostrado".
Imaginemos que las cosas hubiesen sido de otro modo. El dragón es invisible, de acuerdo, pero aparecen huellas en la harina cuando usted mira. Su detector de infrarrojos registra algo. La pintura de spray revela una cresta dentada en el aire delante de usted. Por muy escéptico que se pueda ser en cuanto a la existencia de dragones – por no hablar de seres invisibles – ahora debe reconocer que aquí hay algo y que, en principio, es coherente con la idea de un dragón invisible que escupe fuego por la boca.
Ahora otro guión: imaginemos que no se trata sólo de mí. Imaginemos que varias personas que usted conoce, incluyendo algunos que está seguro que no se conocen entre ellas, le dicen que tienen dragones en sus garajes... pero en todos los casos la prueba es enloquecedoramente elusiva. Todos admitimos que nos perturba ser presas de una convicción tan extraña y tan poco sustentada por una prueba física. Ninguno de nosotros es un lunático. Especulamos con lo que significaría que hubiera realmente dragones escondidos en los garajes de todo el mundo y que los humanos acabáramos de enterarnos. Yo preferiría que no fuera verdad, francamente. Pero quizás todos aquellos mitos europeos y chinos antiguos sobre dragones no eran solamente mitos...
Es gratificante que ahora se informe de algunas huellas de las medidas del dragón en la harina. Pero nunca aparecen cuando hay un escéptico presente. Se plantea una explicación alternativa: tras un examen atento, parece claro que las huellas podían ser falsificadas. Otro entusiasta del dragón presenta una quemadura en el dedo y la atribuye a una extraña manifestación física del aliento de fuego del dragón. Pero también aquí hay otras posibilidades. Es evidente que hay otras maneras de quemarse los dedos además de recibir el aliento de dragones invisibles. Estas "pruebas", por muy importante que las consideren los defensores del dragón, son muy poco convincentes. Una vez más, el único enfoque sensato es rechazar provisionalmente la hipótesis del dragón y permanecer abierto a otros datos físicos futuros, y preguntarse cuál puede ser la causa de que tantas personas aparentemente sanas y sobrias compartan la misma extraña ilusión.